viernes, 17 de julio de 2009

Ciudad de México. Crónica de sus delegaciones.

Una de las compras que más satisfecho me ha dejado ocurrió cuando adquirí un libro editado en 2007 por el Gobierno del Distrito Federal (GDF), la Secretaría de Educación del Distrito Federal y el Consejo de la Crónica de la Ciudad de México, mentado igual que el título de esta bosta.

Esa compra fue la culminación de afanes que tienen su propia historia.

Hace meses, en una visita a la biblioteca de El Estanquillo (sí, el museo tiene biblioteca; está en el último piso, antes de llegar a la terraza) encontré entre los anaqueles esta perla.


Pasé las siguientes dos horas leyendo de historia de la ciudad y contemplando material gráfico que ilustra añejismos chilangos (ojo: dije añejismos chilangos no añejísimos chilangos; para lo 2do me basta con mirarme a un espejo). Cuando me dí cuenta que la lupe ya estaba cabeceando, dejé mi lectura y maldije mi obtuso respeto por el acervo bibliográfico de cualquier biblioteca que no me dejó sustraer el libro para llevármelo a mi casa.

Días más tarde, a un pariente político que trabaja en el GDF le solicité: “Consígueme este libro”. Fue como si le hubiera pedido: “Constrúyeme una máquina del tiempo” porque los resultados que obtuve fueron nulos.

En mis visitas a los changarros, sureños y del centro, de la Gandhi y el Sótano preguntaba por el libro. Cuando mencionaba que lo había editado el GDF se pitorreaban de mí.

– ¿El GDF hace libros? Juar, juar, juar – me decían.

Hasta en el Museo de la Ciudad de México estaba yo metido preguntando si lo habían presentado y/o distribuido ahí. Nomás me faltó acampar afuera de la casa de Marcelo Ebrard.

Ya me resignaba a consultar las crónicas de las delegaciones nomás en El Estanquillo, cuando en una visita que la lupe y yo hicimos a un mercado de chucherías y antiguedades, un señor que vendía libros en bolsitas y yo cometimos un delito; él al darme el libro y yo 100 pesos a cambio (el mercado se pone en el Jardín Dr. Ignacio Chávez los fines de semana -se lo topan de frente si salen a av. Cuauhtemoc por Durango en la Roma-). Digo que cometimos un delito porque en la página legal del libro dice muy claro "Distribución gratuita. Prohibida su venta".

Esta crónica de cómo conseguí el libro y que quizá nomás interesa a mí ya se acabó. Ahora va una reseña del contenido.

El libro crónicas de las delegaciones de la cd de México tiene 309 páginas, es decir que se puede leer cómodamente mientras uno está cagando (que es uno de los estándares a cumplir en este blog para recomendar un libro).

En otros libros he leído crónicas citadinas que profundizan hasta en el árbol genealógico de los primeros avencindados de las colonias más vetustas de la ciudad. Para disfrutar de ese tipo de lectura hay que ser historiador profesional o un orate como yo, interesado en chismes viejos. En cambio este libro -que fue editado en 2007- si bien no es exhaustivo ofrece un amplio panorama que va desde los primeros registros históricos del DF hasta nuestros días. Todo presentado en breves, concisos y amenos párrafos.

El libro está dividido, como la materia que trata, es decir esta olla de grillos horrible, en delegaciones. Además de los textos que son muy buenos, algunos de Hernan Cortés, Brantz Mayer, José María Marroquí, Manuel Rivera Cambas, Manuel Payno, Carlos Monsivais, Heriberto Frías, etc, hay obra gráfica, fotos, grabados y pinturas para que uno vea aspectos pretéritos de la ciudad.

Por ejemplo, uno puede contemplar ilustraciones de cómo era El Parián (un mercado novohispano situado en el mero zócalo), a Madero entrando por er... por Madero, a miles de encuerados convocados, un poco por un gringo y un mucho por el chacoteo, a la calle de Francisco Sosa que era, como decía Ibargüengoitia, la vía para llegar de Coyoacán a San Angel, los terrenos cincuenteros de Ciudad Universitaria rodeados de puro cerro pelón, a estudiantes universitarios cambiando el nombre a la av Casas Alamán por av Universidad, los rincones de la hacienda de Chimalistac, una pintura del s XIX de la plaza de San Jacinto en San Angel, el acueducto de la Tlaxpana que abastecía agua desde Cuajimalpa, al Paseo de la Reforma en 1900, el mercado de La Lagunilla en 1915, los alrededores sin pavimentar de la Villa en 1926, las piraguas que navegaban por La Viga, los pincelazos lacustres de Joaquin Clausell retratando el río de Santa Anita, la troje de la ExHacienda de Tolentino en Iztapalapa, la fábrica de papel en Loreto, los paisajes campiranos de Molino del Rey en el s XIX, el estupendo edificio Ermita en 1940, una postal de la terminal de tranvías en la Villa de Tacubaya, los humedales de Tlahuac, el parque de las Fuentes Brotantes en Tlalpán, el palacio de Lecumberri, los llanos de la Balbuena acondicionados para el Aeródromo Nacional, etcétera, etcétera.

En contraste hay fotos recientes, dispuestas en collage, de cada delegación. Lo interesante de estas fotos es que hacen énfasis en los sitios de interés contemporáneos y en los habitantes, la mayoría jóvenes, turulatos y llenos de esperanzas. Desencantados pero esperanzados.

Y aquí abordamos el segundo criterio de mis altísimos estándares para que yo recomiende un libro. Para que quede claro voy a citar a un fragmento del prólogo de La Especie Humana de Robert Antelme (la mejor crónica que he leído de un inquilino de los campos de concentración nazis): "Hay muchos libros. Todos sirven para leer. Pero unos pocos sirven para pensar."

¿Qué es lo que lo hace pensar a uno este libro? A uds sepa la bola. Tendrían que leerlo para saberlo (quizá me dedique a escanearlo y a distribuirlo por aquí). A mí las reflexiones que me provocan son las siguientes: "Prevalecemos. Pese a nuestra propia tontería. Por nuestro trabajo, no por el beneplácito de entidades ficticias. Por nosotros".

O en otras palabras “Los chilangos parecemos cucarachas”.

Si lo ven échenle un ojo.

13 comentarios:

«danito» dijo...

a'i nomás para su bilis, tengo dos ejemplares en casa que no se como llegaron, pero deben ser los contactos mafiosos de la familia en la delegación.

Bien disfrutable el libro, tanto que hasta me pareció breve y superficial, pero supongo que eso se resuelve investigando mas.

Ese libro y las pláticas de mi abuelita de como era Santa Anita, con sus canales y la viga y Santiago y y la hacienda de Nativitas y todo eso de "cuando era milpa". Veo la foto del canal de laviga y todo esta igual, excepto que en donde "corría" el agua ahora hay asfalto.

Pero la pulquería ahí sigue

Lupe dijo...

Está muy chido este libro, sí vale la pena escanearlo y subirlo a este blog como parte de las bostas!
Aaahhh y por cierto me estás calumniando, no estaba cabezeando en el estanquillo, es más estábamos viendo juntos el libro.

Kyuuketsuki dijo...

Para Danito: No me venderías uno de esos ejemplares??? Sniffff

Para Controlzape: Ojalá tengas chance de escanear el libro porque se ve que está bien chingüengüenchón. Yo tengo un libro llamado "La ciudad de México: una historia". El autor es Serge Gruzinski y está editado por el Fondo de Cultura económica; está muy bueno, pero el tuyo tiene material gráfico muy interesante.

tOnYtO dijo...

DEfinitivamente quiero el libro. Si lo escaneas serías un benefactor de la humanidá.

Espero lo disfrutes

Saludos.

tOnYtO dijo...

danito : yo tb estoy interesado en adquirir el libro. ¿Porqué no lo subes a mercado libre en subasta?

Saludos

Pablo Hajnal dijo...

Estamos
"Huyendo de la nada" en:
www.pablohajnal.blogspot.com

madreselvas dijo...

Yo visito ese mercadito de chácharas muy seguido los sábados, he encontrado libros difíciles de conseguir y si no los tienen los encargas y (sobre todo el librero que usa cola de caballo) te los termina consiguiendo tarde o temprano.

Sidurti dijo...

Muy disfrtuble el libro si sólo buscas pasar el rato, si eres historiador es medio frustrante porque faltan algunos datos o referencias.
Qué bueno que lo conseguiste, yo sólo lo he consultado en biblioteca

El Nahual dijo...

Yo lo busqué sin éxito hace un año, que buena suerte que lo encontraste. Si te enterases de donde encontrarlo, estaría buenísimo que pasaras el dato…y si por alguna extraña razón aparece escaneado en la red, no estaría nada mal. Al fin y al cabo es de distribución gratuita.

AndreaLP dijo...

Estaría genial que lo pusieras a disposición por éste medio.

Yo desde siempre me he fascinado con el material gráfico antiguo y además con historial de la hermosa ciudad de méxico (sí es hermosa, aunque esté jodida en algunos puntos).

Saludos a tí y a la Lupe.

Johnny Vox dijo...

a mi ese libro me lo regalaron en la prepa hace como dos años, por ahi debe de estar arrumbado,.. lo buscare

Javier dijo...

Hola. Si quieres conseguir 50 € con tu blog con enlaces de texto y sin necesidad de clics, dímelo. Un cordial saludo. Javier

Anónimo dijo...

BUSQUENLO EN MERCADO LIBRE. LO VOY A PONER A LA VENTA. ERROR, EN NINGUNA PARTE DIC QUE ESTE PROHIBIDA SU VENTA, AL MENOS EL EJEMPLAR QUE YO TENGO NO LO INDICA.
ESTA SUPER CHIDO Y VALE LA PENA TENERLO TODA LA CHILANGUIZA.